Muchas mujeres han oído hablar de las infecciones vaginales, aunque no todas están bien informadas sobre las causas que las producen ni saben qué hacer para prevenirlas, algo a lo que hay que tomarle interés, pues una de cada tres mujeres padecerán una infección vaginal en algún momento de su vida, habiendo mujeres más propensas a contraerlas que otras.

La vagina está protegida por un conjunto de microorganismos, cuya función es mantener el nivel de acidez adecuado en toda la zona, actuando como una defensa natural y evitando así la colonización de gérmenes patógenos externos. Cuando esta acidez se ve alterada por diversas circunstancias, aumenta el riesgo de contraer las infecciones, ya sea causada por Hongos, Bacterias o Estreptococos.

Los síntomas más comunes que se presentan en la vaginitis suelen ser: picor en los genitales, ardor al orinar, flujo con mal olor y dolor o incomodidad en las relaciones sexuales, aunque se distinguen varios tipos de infección dependiendo de los factores causales, las dos más comunes:

  • Candidiasis Vulvovaginal: Es una infección causada por una levadura, siendo el organismo más común la Cándida Albicans. Aunque este hongo vive normalmente en la vagina, tiene un crecimiento controlado gracias al sistema inmune. Cuando se multiplica demasiado es cuando aparece la infección. No está considerada una infección de transmisión sexual, sin embargo se contagia en las relaciones sexuales.
  • Vaginosis Bacteriana: Es una de las infecciones más comunes en las embarazadas. En la vagina habitan bacterias inofensivas, los lactobilos, que forman un 95% de la flora normal bacteriana, y que protegen al cuerpo de otras bacterias que pueden causar enfermedades evitando que proliferen, cuando este porcentaje disminuye, da la oportunidad a las bacterias infecciosas de proliferar, por lo que se podría decir que se produce por un desequilibrio microbiano.

 

Cómo prevenirlas:

Es importante seguir unos consejos para prevenir, en medida de lo posible estas infecciones:

  • Mantener una buena higiene diaria, sin excederse, ya que se corre el riesgo de eliminar las bacterias protectoras.
  • Utilizar preservativo en las relaciones sexuales para protegerse, no sólo de infecciones, sino para todo tipo de enfermedades de transmisión sexual.
  • Lavarse las manos antes y después de ir al baño, prestando especial atención de utilizar el papel higiénico de adelante hacia atrás, para no contaminar la vulva con bacterias procedentes del recto.
  • Beber agua en abundancia para eliminar gérmenes y toxinas, evitando así su acumulación.
  • No permanecer con el bañador mojado evitando así que la humedad favorezca la proliferación por hongos.
  • Vestir ropa holgada confeccionada con tejidos que faciliten la transpiración, evitando prendas ajustadas que produzcan un roce excesivo en la vulva.
  • Ante la presentación de cualquier síntoma, ya sea picor, cambios de olor o color en el flujo vaginal o hinchazón en la zona, acudir a su médico.

Es importante tener en cuenta esta última recomendación, pues es preciso que en caso de infección se tenga un diagnóstico preciso. Si los síntomas se deben a una enfermedad de transmisión sexual, un tratamiento inadecuado o tardío puede traer consecuencias importantes, ya que la infección podría extenderse al útero y a las Trompas de Falopio.