Si todavía necesitas otro recordatorio de que los condones son tu mejor amigo en una relación sexual, quizá debas echar un vistazo a la gran cantidad de enfermedades de transmisión sexual (ETS) que existen, algunas de las cuales puede que ni conozcas. Cada año, millones de personas se ven afectadas por alguna ETS y muchas veces no se trata de las más conocidas (gonorrea, clamidia, herpes…), existen otras ETS de las que no se habla tanto y que muchos desconocen a día de hoy.

– El micoplasma genital: probablemente nunca has oído hablar de esta enfermedad porque es relativamente reciente, ya que fue descubierta en los 80. El micoplasma genital viene provocado por una pequeña bacteria que se puede encontrar en mucosas de la uretra, el cuello del útero y el ano. Un estudio de 2015, publicado en el International Journal of Epidemiology, encontró que las personas que tenían cuatro o más parejas sexuales en el último año eran más propensos a tener la enfermedad. La bacteria está asociada con uretritis (inflamación o irritación de la uretra) en los hombres y relacionada con cervicitis (proceso inflamatorio, agudo o crónico, del cuello uterino). La enfermedad es a menudo asintomática, pero puede manifestarse con una secreción uretral, una sensación ardiente o dolorosa al orinar y artritis. Los síntomas en las mujeres incluyen picazón vaginal y relaciones sexuales dolorosas. Ya es una de las ETS más comunes diagnosticadas en los jóvenes. De hecho, un estudio del Reino Unido sugiere que la bacteria está presente en alrededor del 1% de la población general de 16 a 44 años.

– Tricomoniasis: es causada por el parásito Trichomonas vaginalis. Aunque es menos conocida que la gonorrea, la clamidia y el herpes, es muy común, afectando solo en Estados Unidos a 7,4 millones de hombres y mujeres cada año. De hecho, se considera la más común de las ETS curables en este país. Los síntomas de la infección incluyen irritación en el interior del pene, secreción leve y ligero ardor después de orinar o eyacular en los hombres. En las mujeres, los síntomas son dolor abdominal inferior, orina dolorosa y secreción vaginal espumosa de color amarillo verdoso. Se relaciona con un mayor riesgo de tener un parto prematuro y con una mayor probabilidad de contraer el VIH. Afortunadamente es curable.

– El linfogranuloma venéreo (o granuloma venéreo): es una variante común, pero poco conocida, de la clamidia. Se trata de una infección del sistema linfático y de los ganglios linfáticos. Se caracteriza por la aparición de úlceras genitales seguidas de ganglios linfáticos de tamaño anormal en la ingle o el área del muslo. Los síntomas, que pueden comenzar de unos días a un mes después de entrar en contacto con las bacterias, incluyen dolor intestinal, hinchazón de los labios, sangre o pus del recto, así como drenaje de los ganglios linfáticos a través de la piel en la zona de la ingle.

Si no se trata, la infección puede llevar a una ulceración desfigurante y una ampliación de los genitales, que pueden incluir el pene, la uretra y el escroto en los hombres, y los labios mayores, el clítoris y las glándulas en la vagina en las mujeres. Otras complicaciones, menos frecuentes pero también estudiadas, incluyen inflamación del cerebro.

– La sarna o escabiosis: la más antigua de todas, ya que existen documentos que hablan de ella ya hace 3.000 años. Se puede transmitir a través del contacto prolongado de la piel. Es causada por el Sarcoptes scabiei, un ácaro que puede sobrevivir y reproducirse en nuestra piel. Su presencia en la piel se asemeja a la marca que dejaría un lápiz. Los síntomas de la enfermedad incluyen picazón, erupción, así como delgadas líneas en la piel que parecerían pintadas a lápiz.

– Piojos púbicos o ladillas: quizá sí hayas escuchado hablar de las ladillas, aunque no conozcan bien las consecuencias de tenerlas. Este tipo de parásito, apreciable a simple vista, también conocido como ‘cangrejo’, suele encontrarse en zonas de vello no solo púbico, donde es capaz de reproducirse. Los síntomas incluyen picazón en el área genital y suele ser común en personas que tienen muchos compañeros sexuales. También puede transmitirse compartiendo ropa de cama y ropa de una persona infectada. No tratarlos puede llevar a una infección bacteriana de la piel o furunculosis.

Fuente: 20minutos.es